La idea de poder comunicarme con los muertos y utilizar esa información para crear historias aterradoras es algo que me atrae profundamente.

Así que, cuando descubrí la Psicografía supuse que sería una herramienta valiosa para mi trabajo. Comencé a practicar en solitario y rápidamente descubrí que tenía un talento natural para ella.

Mi próximo libro sería basado en las experiencias que tuve durante mis sesiones de Psicografía. Quería crear una historia que fuera aterradoramente realista y que capturara la verdadera naturaleza de lo paranormal.

Sin embargo, conforme continuaba escribiendo comencé a tener visiones y sueños tenebrosos. Algo en mi mente parecía estar tratando de impedir que terminara mi libro.

Intenté ignorarlo pero las visiones y los sueños se hicieron más intensos cada noche.

Finalmente conseguí terminar el libro y lo publiqué. Pero pronto, la gente comenzó a enviarme mensajes y a llamarme contándome historias y vivencias terroríficas sobre cómo habían sido atormentados por entidades oscuras después de leer mi libro.

Me di cuenta de que había abierto una puerta a algo maligno y que mi obsesión por esta práctica psicográfica me había llevado demasiado lejos.

Ahora vivo en un constante estado de miedo, sabiendo que algo está tratando de hacerme daño y que no puedo escapar de lo que he liberado.

No puedo dejar de preguntarme si alguna vez podré estar a salvo de esos entes malignos que he invocado a través de mi obra.

Las cosas solo empeoraron a partir de ahí. Cada vez que dormía profundamente, veía imágenes de seres turbios y escuchaba voces escalofriantes susurrándome cosas terribles.

Intenté buscar ayuda pero nadie creía en mi historia. Todos pensaban que estaba loco y que solo necesitaba ayuda psiquiátrica. Sin embargo, yo sabía que lo que estaba sucediendo era real y que no podía escapar de ello.

Fue entonces cuando supe que mi obsesión por la Psicografía y mi búsqueda de la inspiración para mis historias de terror habían sido mi perdición.

Mi vida había terminado de la peor manera posible a manos de las criaturas que había invocado a través de mi escritura.

Mi cuerpo nunca fue encontrado y mi historia se convirtió en una leyenda urbana entre los amantes del terror. Pero aquellos que saben la verdad saben que mi obsesión por esta práctica y mi amor por lo paranormal me llevaron a un final trágico e inimaginable.

Como hijo del autor, siempre he sido cauteloso con mi obsesión por la Psicografía, la muerte y el terror.  He aprendido de los errores de mi padre y he intentado mantenerme alejado de cualquier cosa que pueda atraer entidades malévolas a mi vida, pero es imposible.

La historia de mi padre es un recordatorio constante de lo peligroso que puede ser jugar con cosas que van más allá de nuestro vida terrenal.

Nunca olvidaré la lección que aprendí de mi padre y siempre recordaré su final trágico como una advertencia para aquellos que buscan explorar el mundo de la Psicografía.

Aún así no dejaré morir su legado y seguiré escribiendo sobre terror, aunque esto suponga jugarme mi existencia como lo hizo él.

«Animae defunctorum corpora assumere non possunt nec se vivis cum eis exhibere.»