Inconfesables emociones inundan mi inestable existencia, mi visión irreal aprende a pulirse al ritmo de sus inocentes segundos.

Es un día especial, único y quizás irrepetible porque hemos llegado juntos hasta el arco iris que siempre imaginamos, paso a paso recorriendo sus colores.

Solo existe un Alma verdadera y es la tuya porque no sólo es un nombre que se elige al azar sin saber cual es el significado de su verdadera esencia.

Nuestro vínculo es eterno, real, auténtico y esplendorosamente afectivo cuando se fusiona tu inocente mirada con la mía y con la de quienes te adoramos.

Gracias por querernos como lo haces y sumergirnos en tu pequeño mundo para entregarnos todo tu amor.

Feliz número 3

A Sean,

“El Alma de la Poesía Eterna”


Juan Adalid Diario Poético