Sigo conectándome con su alma, incluso siento como se fusionan mis emociones con los latidos de su angelical corazón de nieve.

Intercambiamos miradas que van más allá del horizonte donde encontraremos juntos aquel arcoiris creado por su infinita sonrisa      desbocada con mis sueños.

Avanzamos por nuestro camino al ritmo de sus pequeños pasos tan gigantes como su valentía de la que aprendo cada día.

Canalizo con inteligencia el índice de la pasciencia para así poder atravesar este árido sendero luchando a contracorriente contra el muro de hormigón que de momento es un simple oasis.


Juan Adalid Diario Poético