No existe nada tan sublime como reflejarme en su inocente mirada, fundida con su inocencia y angelical valentía que me enseña cada instante el verdadero sentido de su vida.

Aún si tuviese que cruzar el horizonte más lejano de mis pasos, pisar el fuego donde sus llamas para mi son refrescante hielo, luchar como gacela en medio de los lobos; si es por ti no existe nada imposible a cambio de tu ingenua y bella sonrisa.

Solo los seres especiales miran las galaxias repletas de estrellas infinitas a través de los sueños y tú eres uno de ellos.

Hay algo  tan excepcional y majestuoso que nos une y nos hará siempre eternos; es el alma, nuestro enlace más puro y trascendente, el único vínculo que conecta nuestros sentidos, emociones y miedos.

A Sean,

“El alma de la poesía eterna”


Juan Adalid Diario Poético